Estar en un entorno como este permitió la creación de una comunidad inmediata. Me sentí muy conectada con las mujeres que me rodeaban, sin importar nuestros orígenes, porque todas teníamos un objetivo similar: salvar la vida de nuestros hijos.
Cuando creé Quinta Esencia, además de recordar la gracia y la fortaleza del linaje ancestral de mujeres de mi familia y las enseñanzas que me transmitieron, pensé en todas las mujeres que pasan días, semanas, meses, viviendo en un entorno hospitalario. Las madres, las abuelas, las esposas, las hermanas, las enfermeras, las médicas y tantas más. Tuve la visión de que podía hacer que cada una de ellas recibiera un producto que pudiera nutrirlas, ayudarlas a calmarse y brindarles un momento de autocuidado en sus luchas diarias.